jueves, 25 de junio de 2009

Los medios y las chicas fáciles

En estos últimos días se pudo ver en distintos medios de comunicación, de cuya reputación no quiero acordarme; a una mujer ser usada, agredida e incluso insultada, por hombres y mujeres en defensa de algo llamado familia.
El hecho es que esta chica tuvo un affair (a veces soy fina), con un joven comprometido y padre de una criatura. El pasado y presente de esta mujer no se pusieron en ningún momento en duda, la mina es una prostituta, no cabe duda pues de qué otra manera un joven con una familia tan hermosa se entreveraría con alguien así, si no es porque ese alguien lo provocó, obligó y forzó.
En distintos lugares, se apedreó a esta señorita cual Magdalena y no hubo Jesús que la defendiera, puesto que los, por así llamarlos, "defensores", dejaban traslucir un tono de sorna cada vez que se dirigían a ella.
Todos dicen que todo este montaje es pagado, y yo asumo que así es, dado que no es de mayor importancia, el joven, la familia (famosa), o la casquivana en cuestión.
Lo que me revuelve las tripas es el encarnizamiento, pago o no, hacia el chivo expiatorio, hacia la persona con menos poder, hacia la "pecadora".
Me pregunté todo este tiempo, porqué el tercero es el culpable cuando un marido o una esposa es infiel, después de todo nadie obliga a nadie a punta de revolver.
Será porque alguien tiene que tener la culpa y las parejas quieren hacer como si nada hubiera pasado entre ellos, será porque las prostitutas siempre la van a jugar de pecadoras, aunque nunca laburen gratis?, porque, seamos sinceros, si ellas cobran, alguien paga, será porque estamos convirtiendo al islamismo, donde apedrean a las mujeres por provocar a los hombre, incluso aún cuando son violadas.
Dan vergüenza y asco las mujeres que acusan con un dedo a otras, olvidándose que el que trae la tentación no es el culpable de la misma, si es que hay alguno, sino ya mismo mando a la cárcel a todos los brownies que no debí comer.
Repito, imagino que es todo una puesta en escena, pero aunque nos paguen no necesitamos llegar al extremo de agresión y bajeza al que se ha llegado.
Por supuesto eso ocurre con una mujer que tiene pocas armas para defenderse y no salió con alguien tan importante, porque si el affair hubiese sido con un político extranjero, el hubiera caído en la provocación, pero ella sería la compatriota que lo sedujo con belleza e inteligencia.
Eso, ni que hablar¡¡

domingo, 31 de mayo de 2009

Levantarse de la cama

De vez en cuando me levanto con un pensamiento en la mente ( generalmente está vacía la mayor parte del tiempo ), " tengo que luchar el día ", y si bien la palabra tal vez no sea la adecuada, es la que tengo. Porque tengo que luchar, desde que salgo de la cama, hasta que vuelvo cansada a ella por la noche. Enfrentarme al frío, a los colectivos que no paran, a la gente maleducada, a la máquina de café de la oficina, que justo cuando llego yo traga la moneda. Levantarme esperando que mis animalitos no se enfermen, que durante el día no me duela la cabeza, o por lo menos no tanto, que mi jefe no me rete y mis compañeras no pongan " esas caras", esperar que se acredite la plata en el banco y no suceda nada raro, que los subtes no hagan paro y que no se me queme la cena. Rogar que mi estómago no sucumba a las tentaciones, por lo menos por hoy, como dicen los que se rehabilitan.
Pero también, aunque no sé porqué aparece después y un poco más desdibujado el pensamiento de las alegrías que me esperan a través del día. El beso de la persona que amo, el café caliente, el llamado de una amiga, una flor inesperada, ir sentada en el tren¡¡, mi gata ronroneando en mi cama, y el hermoso recuerdo de alguien que amo y se fue, pero que cada día siento conmigo en cada gesto que hago y de vez en vez me saca una lágrima.
Para eso también lucho el día.
Por todo eso, y por supuesto por milagros más grandes que uno espera, me levanto; también para ayudar a alguien que pueda, aunque más no sea con una sonrisa, un abrazo o un alfajor.
Me ha costado mucho levantarme en los últimos años, pero si no fuera porque alguien me espera sería imposible.
Y aún cuando no me esperen, para sentir la fría lluvia del invierno que me hará disfrutar mucho más cuando llegue a casa.

domingo, 17 de mayo de 2009

Nos siguen dejando solos


Gracias y hasta luego ¡¡¡

miércoles, 13 de mayo de 2009

Amigos

Trato de cuidar a mis amigos, a los pocos que me quedan que parecen serlo. Pero se torna difícil, cuando un amigo tiene un problema, uno trata de ayudarlo si puede, dar una mano, una palabra y hasta a veces animarse al agravio del consejo del que piensa que sabe y tiene derecho porque conoce la persona y la situación.
Entonces nuestro amigo puede enojarse porque uno se mete donde no le importa, o puede elegir no darnos cinco de bola, generalmente los amigos que nos quieren no dejan de ser amigos porque tratemos en vano de arreglar sus vidas con soluciones sacadas de las vidas nuestras.
Nos dicen una y otra vez, "son mis hijos", "mis padres", "por más que quiera no puedo hacer nada", "tendrías que estar en mis zapatos". Y tienen toda la razón. Porque, con qué autoridad, por más amor que uno sienta por esa persona, y por más que se la conozca y se sufra por ella; puede uno ir y tratar de arreglarle la vida con nuestras soluciones ideadas desde una perspectiva extraña, desde algo que no se vivió o no se vive.
Se puede apoyar, abrazar, dar palabras de amor y mucho cariño, pero si nuestro más querido amigo decide seguir poniendo los dedos debajo del martillo, lo hará a pesar de nuestras súplicas o consejos o explicaciones de lo que esto puede causarle. Porque después de todo, es su vida, es su dolor y son sus amores.
Y además porque lo más probable es que en su lugar yo hiciera lo mismo, y no tomara opiniones ajenas y siguiera soportando un dolor por tal o cual razón.
No por todo esto deja de dolerme terriblemente la mirada tristísima de una amiga que no encuentra la salida, y se aleja de mí y de todos.
Para salvarse hacen falta dos manos, una que tire y la otra que se agarre.

miércoles, 6 de mayo de 2009

Mi ser

El ser que se me parte en dos o más pedazos, que trato de juntar con las manos y volver a pegar pero el rompecabezas nunca me vuelve a dar la imagen primera.
El dolor que sigue adentro mío, conmigo, que no puedo o no quiero dejar ir porque es algo seguro, las personas se van, el tiempo pasa, uno envejece pero sigue pegado a uno, es confiable y a veces tangible, o sino porqué vemos tantas personas autoflagelándose de distintas maneras, sólo para sacar afuera un poco del dolor que hay dentro.
Sé cuáles son los pedazos dispersos los puedo identificar, incluso sé su número y color, lo que no puedo es ordenarles que se peguen de nuevo tal como estaban, será que no soy la misma y tengo que aprender a vivir con pedazos dispersos, algunos que no van a volver jamás, será que tengo que tratar de seguir respirando sin pensar en el dolor y pensando más en el aire que entra en mis pulmones, frío y puro y nuevo.
Duele crecer, crecer es decirle adiós a las cosas que amamos, a lo que sabíamos que éramos una vez, y ya no somos, porque como dice el tango " somos la mueca de lo que soñamos ser "·
Saltar al vacío sin paracaídas, entrar al agua sin salvavidas, eso es crecer, no tengo en claro si es evolucionar, supongo que en algún sentido lo es, aunque cuando miro mi vida en retrospectiva tiendo a dudarlo tanto y prefiero el dolor.
Mis pedazos, mi vida, mis recuerdos y colores, tal vez, dentro de treinta años aprenda a extrañar los que ahora forman parte de mí, si aprendo una vez, a hacerlos míos, tal vez no a amarlos pero a acariciarlos y moldearlos un poco a mí manera, para que no me cueste tanto como me cuesta.

sábado, 18 de abril de 2009

mochilas cargadas

Encaro a una persona, le digo todas las cosas que tengo atragantadas como un hueso de pollo hace tantos años. El llanto me ahoga la garganta y apenas me entiende por teléfono, estoy pagando larga distancia y ni siquiera le importa lo que digo. Después de veinte años, le hablo, le espeto verdades, me confieso las cosas que tenía guardadas, esos reproches que una y mil veces traté de borrar de mi mente.
Quería argumentos, pelea, sangre, mordiscos, carne no recibí nada de eso, ni siquiera excusas o indiferencia.
Tuve algún ensayo de mentira de excusa, en una voz tranquila, como quien habla en piloto automático, como alguien que está acostumbrado a los reproches; me doy cuenta que no soy la primera ni la única.
No le sirvió de nada, no entendió nada.
A mí me sirvió para descargar la mochila que llevo desde hace tantos años, tan pesada tan cansadora.
A veces esta especie de catarsis que logramos con mucho esfuerzo sirven nada más para descargar de nuestra espalda esa carga tremenda que llevamos por tanto tiempo, generalmente a las otras personas, las recibidoras de este vómito de palabras histéricas, no se dan cuenta de lo que pasa o porqué. No sólo porque no lo esperan, sino porque no se sienten merecedoras de todo eso, entonces a veces inventan algún argumento efímero que sólo sirve para inflamar los ánimos, o simplemente nos escuchan sin entender, pensando quizá que derrapamos y nos fuimos al pasto sin opción al boleto de vuelta.
Si pudiéramos llegar al punto medio, a la hermosa discusión con argumentos que se puedan soste ner, y llegar al fin a un punto en común, no tal vez de amistad sino de entendimiento.
No es simple, no se puede con todo, no podemos con todo.
Creo que lo importante es saber que es bueno descargar la mochila, no llevar tanta carga porque nos rompe la columna y el alma, y en la descarga tal vez hallemos un punto de entendimiento, o no, lo bueno es que todo será más liviano, para seguir caminando y hablando sin tanto dolor.

jueves, 2 de abril de 2009

Uno y los otros

-"Dejate querer chiquita"-, me dijo como al pasar en una conversación profunda. Parecía una pavada pero no lo era, me jodía. Yo siempre había pensado que eran los demás los que no lo querían a uno, no uno que ponía límites al cariño, ( sí, soy un poco lenta) estas palabras me siguieron sonando en la cabeza mucho después de pronunciadas, mucho después de haberme percatado del real significado de lo que me habían querido decir.
Todo el tiempo digo que prefiero elegir a quien me quiere, que me quiera quien yo quiero, pero no es tan fácil de lograr, y además se queda uno con uno mismo, porque peca de soberbio (aunque no creo en dios, pero que los hay los hay), y entonces se queda más solo que la una y cinco.
Cuesta mucho dejar que los otros entren en nuestra vida, dejar que nos quieran, porque querer uno al otro es más fácil; aunque no lo parezca, uno quiere a los mejores y el círculo se acota cada vez más, buscando la perfección o quién sabe qué, cuesta también entender que hay que acomodarse a los otros, adecuarse, como ellos a nosotros. Hay tiempos, circunstancias, familias, amores y vidas distintas, y no todos pueden de la misma manera. En este momento lo escribo, pero no sé si mañana cuando me levante pueda hacer el esfuerzo de seguir pensando lo mismo.
Es una opción que tengo, entre quedarme sola o moldearme a los demás y dejar que se moldeen a mí, un poco y un poco, como decía mi abuela, ni muy muy, ni tan tan.
Después de todo no tendré la oportunidad de elegir tanto, pero voy a ocupar mi tiempo charlando con otra gente entre otras cosas.