Mirta es una buena mina, empezó a laburar desde muy chica, se casó con un tipo que la maltrató física y moralmente hasta el día que se murió, ella lo cuidó diligentemente hasta el último minuto. Lo único a lo que le puso amor toda su vida fue a su hija, a la que malcrió y estropeó, porque al no darle límites, desde muy chica le dirigió la vida; hasta le trajo dos hijas y un marido a su misma casa, para ser alimentados con el sueldo de Mirta, porque ellos eran casi adolescentes, no había laburo y las nenas eran bebés.
Ella se esforzó para que en su casa nada faltara, que a sus nietas nunca les faltara, la comida, la escuela, los juguetes, su hija sólo planeaba tener otro bebé: “quiero el varón, Ma “-.
Portera de una escuela, vendedora de ropa y bijouterie en las ferias de Moreno, costurera cuando podía, todo lo hacía porque el dinero nunca fue suficiente, el dinero del plan del gobierno que su yerno recibía con la promesa de buscar un laburo, algún día…
Las amigas iban a su casa a visitarla cuando quedó viuda, y como sobraba un lugar, bueno hacían las reuniones allí, no importó nunca que los porteros de escuela entren a las 06:30 a su trabajo, no importó que a veces hiciera de comer para todos después de venir de laburar, cansada.
Su hija dio a luz a otro bebé sano y fuerte, “el varoncito “, en un hospital público, del cual salió muy ofendida porque la obstetra le preguntó porqué seguía teniendo hijos si su marido ni ella tenían un trabajo? – A ella qué le importa?, que se ocupe de hacer lo suyo que para eso le pagan bastante bien.
Hace mucho que no veo a Mirta, nunca fuimos muy íntimas, supongo que por una cuestión de edad, e imagino que su hija desaprobaba mi amistad por celos, obvios por otra parte.
De todas maneras la extraño, siempre fue alguien que me dio paz y amistad sin pedir nada a cambio, lo que en nuestros días es un verdadero milagro.
Espero que sus nietos le den la felicidad y alegría que tanto ansió y nunca tuvo.
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